La película de Netflix que mezcla corrupción, fútbol y sátira llegó justo antes del Mundial 2026: esto es lo que realmente ocurrió en México 86 Diego Luna protagoniza una historia donde las instituciones son reales, el personaje central es inventado y los hechos que los unen están en algún punto incómodo entre la crónica y la leyenda. PUBLICIDAD La cinta, dirigida por Gabriel Ripstein y disponible desde el 5 de junio en Netflix —tras un paso previo por salas de la Cineteca y otros cines alternativos—, abre con una advertencia que lo dice todo: “Algunas de estas cosas sí pasaron…” El resto, queda de tu cuenta descubrirlo.
Martín de la Torre nunca existió, pero su historia sí El protagonista que encarna Luna —Martín de la Torre, presidente de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF)— es un nombre ficticio construido sobre varios personajes reales. El propio actor lo explicó en el podcast Hablando de cine con: “Las grandes instituciones del fútbol se nombran, lo que es ficticio es mi personaje”, y agregó que representa a los gestores y políticos que tuvieron mucho que ver con traer el Mundial a México.
PUBLICIDAD El hombre concreto detrás de esa composición es Rafael del Castillo, presidente de la FMF de 1980 a 1988. Su nombre aparece desde el segundo capítulo del libro El 86: El año en que México cambió al mundo, del periodista Francisco Javier González —publicado en 2022 y base documental del guion—, donde González reconstruye con detalle los episodios que Ripstein y el coguionista Daniel Krauze luego ficcionalizaron.
Del Castillo falleció el 3 de marzo de 2026. Semanas antes, la FMF lo había incorporado a su Salón de los Presidentes.
Colombia se bajó, México se subió: lo que la historia registra Que Colombia renunció a la sede es un hecho documentado. El 5 de noviembre de 1982, el presidente colombiano Belisario Betancur hizo oficial la retirada con una frase que quedó para la historia: “Tenemos muchas otras cosas que hacer y no hay tiempo para atender las extravagancias de la FIFA y sus socios.” PUBLICIDAD El torneo había sido adjudicado a Colombia en 1974, pero la expansión del formato de 16 a 24 equipos —decidida por la FIFA en vísperas del Mundial de 1978— volvió inviable la infraestructura colombiana.