China Mobile International mantiene en evaluación el proyecto Chile-China Express, que propone un cable submarino de fibra óptica entre Valparaíso y Hong Kong de alrededor de 20.000 km. El diseño busca una conexión directa con Asia y mayor capacidad de rutas para el tránsito de datos.

La iniciativa generó rechazo y reservas por parte de Estados Unidos, que advirtió sobre riesgos de seguridad y potencial espionaje. Esas objeciones escalaron en febrero de 2026, cuando la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aplicó la revocación de visa al entonces ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, decisión que tensó aún más el debate político en Chile.

El The New York Times reveló además una reunión breve del 27 de enero entre autoridades estadounidenses y Guillermo Petersen, jefe de gabinete del exsubsecretario de Telecomunicaciones Claudio Araya; ambos militantes del Partido Comunista. Ese mismo 27 de enero, el ministro Juan Carlos Muñoz firmó la concesión del proyecto y, según el gobierno, la resolución fue anulada dos días después por un "error técnico o en su tipeo".

Radio Bío Bío intentó consultar al ministro de Transportes, Louis de Grange, quien, alegando falta de tiempo por agenda, evitó referirse al fondo y dijo "Conversamos después". Fuentes de La Radio indican que el proyecto permanece en estatus de "análisis" y no ha sido descartado formalmente, aunque la gestión adolece de falta de transparencia y contradicciones públicas.

En el Congreso, Rojo Edwards, senador independiente de la bancada de Renovación Nacional, criticó con dureza la gestión del gobierno de Gabriel Boric, argumentando que las autoridades disponían de información y no reaccionaron a tiempo, lo que, según él, agravó la crisis política. La disputa marcó la última etapa del gobierno de Boric y llegó a tensar las relaciones bilaterales en el proceso de traspaso con el presidente electo José Antonio Kast.

Hay antecedentes históricos que ayudan a entender la reacción estadounidense. En la última década, Washington ha cuestionado la participación de empresas chinas en infraestructura crítica, citando casos como la controversia global alrededor del proveedor de equipos Huawei, por posibles vínculos con servicios de inteligencia chinos. China Mobile International es la filial internacional de China Mobile, la mayor operadora de telecomunicaciones de China, y por eso el proyecto concentra tanto interés geopolítico como técnico.

Para Chile, el proyecto abre un dilema concreto entre ventajas económicas y riesgos de seguridad. Quienes ganarían son proveedores y usuarios que podrían acceder a menor latencia y rutas adicionales hacia Asia. Podría beneficiar puertos y centros de datos en Valparaíso, sitio potencial de aterrizaje. Quienes podrían perder son las capacidades de control estatal sobre puntos críticos de la infraestructura digital y la percepción internacional sobre la gestión de seguridad nacional del país. Además, la falta de claridad en los procesos administrativos erosiona la confianza pública.

El proyecto, de unos 20.000 km, permanece en "análisis"; la reunión del 27 de enero fue revelada por The New York Times; la concesión firmada por Juan Carlos Muñoz fue anulada dos días después por un "error técnico o en su tipeo"; la revocación de visa por parte de Estados Unidos se aplicó en febrero de 2026; y el Ministerio de Transportes, según su titular Louis de Grange, no fijó aún un plazo público para definir si continúa o desestima la iniciativa.