La tensión entre los trabajadores de la salud y el Gobierno de José Antonio Kast sigue escalando. Esta vez, el presidente de la Fenats Nacional (Confederación Nacional de Trabajadores de la Salud), Emerson Berríos, encendió las alarmas frente a las drásticas consecuencias operativas y humanas que ya están generando los recortes presupuestarios en la red hospitalaria y la atención primaria de todo el país.

Para el dirigente sindical, el escenario que enfrentan los recintos médicos dejó de ser una proyección pesimista y se transformó en una realidad crítica que se vive a diario en los pasillos. “Esta medida la categorizamos como gravísima e irresponsable por parte del Gobierno”, afirmó Berríos, desestimando de plano el relato oficial que intenta minimizar la magnitud de la contención del gasto.

Según su análisis, la reducción ordenada por el Ministerio de Hacienda esconde un diseño mucho más profundo. “No estamos frente a un simple ajuste contable, sino ante una decisión política que va a golpear directamente la capacidad de atención en salud pública“, sentenció Berríos, acusando sin rodeos al Ejecutivo de empujar a la red asistencial a una “crisis terminal” que pone en riesgo a la población más vulnerable.

El impacto del Decreto 333: Colapso anticipado y estabilidad laboral en jaque El epicentro del conflicto es la aplicación del Decreto 333, que impone una reducción de 413 mil millones de pesos en el sector, afectando transversalmente a hospitales, Fonasa y prestaciones institucionales. Berríos fue categórico en desmitificar el relato oficial: “Cuando se recortan recursos en salud, no se recorta en burocracia; se recortan medicamentos, insumos, reemplazos, obras clínicas y la capacidad de respuesta para más de 15 millones de personas”.

El diagnóstico financiero del gremio es lapidario. La salud pública arrastra una deuda estructural que supera los 516 mil millones de pesos.