El 7 de junio se celebró la segunda vuelta presidencial en Perú. Semanas después, el país todavía espera resultados oficiales. No por negligencia ni fraude, sino porque el sistema electoral enfrenta dos obstáculos concretos que ralentizan el conteo.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el organismo peruano equivalente al Servel chileno, procesó el 90% de las actas el primer día de conteo. Pero la diferencia entre los candidatos es de apenas 50 mil votos, lo que obliga a contabilizar cada sufragio antes de declarar un ganador. Omar Awapara, secretario general de la Asociación Civil Transparencia, lo explica sin rodeos: "el margen de diferencia entre ambos candidatos hace que haya que contar hasta el último voto".

El segundo problema es estructural. Cada acta impugnada debe llegar de forma física a Lima para que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el tribunal electoral del país, la resuelva. En un territorio tan extenso y accidentado como el peruano, eso implica días de traslado.

El caso de la provincia de La Convención, en la región del Cusco, lo ilustra. Las lluvias cortaron el acceso vial a varias localidades justo durante la recolección de actas. "No había acceso vehicular y era necesario usar helicóptero o algún tipo de transporte especial", explicó Awapara. También hubo complicaciones con la recepción de votos desde Buenos Aires, Argentina.

Percy Medina dirige la misión para Perú de IDEA Internacional, el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral. Reconoce que la geografía es un obstáculo permanente. El problema tampoco es nuevo: en 2021 y en 2016, Perú cerró elecciones presidenciales con márgenes estrechos que prolongaron la espera por semanas.

El contraste con Chile es evidente. El Servicio Electoral (Servel) transmite los datos de las mesas en forma electrónica, lo que permite tener resultados preliminares confiables la misma noche de la elección. El escrutinio definitivo demora algunos días, pero no semanas. La diferencia clave es que el sistema chileno no depende del traslado físico de actas para el conteo inicial. Mientras Perú no resuelva sus impugnaciones pendientes, el resultado oficial seguirá en suspenso.