En el piso -1 del Hotel Intercontinental de Santiago, mientras en el Senado aún se debatía la regulación que podría cambiar las reglas del juego, los ejecutivos de las principales casas de apuestas online del país pusieron números sobre la mesa. Fue la semana pasada, durante el CGS Santiago 2026, un encuentro privado de la industria del eGaming, término que agrupa plataformas de juego y apuestas en línea, organizado por sexta vez en Chile por CGS Events, productora con base en Miami que también realiza el evento en México, Perú y Brasil.
Los pases para asistir no eran accesibles para cualquiera: las conferencias costaron US$500 por persona, y el pase completo, con desayuno, almuerzo y cóctel incluidos, llegó a US$1.050.
Ahí, Maximiliano Hoyl, subgerente de operaciones de Juégalo, entregó una cifra que dimensiona el fenómeno: el mercado chileno de apuestas en línea genera cerca de US$650 millones en ingresos brutos al año. Y otra que habla de penetración social: entre 5,4 y 6 millones de chilenos tienen o han tenido una cuenta activa en alguna plataforma del sector.
Jorge Cárdenas, director de marketing de Coolbet para Latinoamérica, compartió el escenario y expuso las estrategias de captación de un sector que opera mayoritariamente desde plataformas sin domicilio en Chile. Esa condición está en el centro del debate tributario que sacudió al sector semanas atrás: la resolución N°69 del Servicio de Impuestos Internos (SII) abrió la puerta para que esas plataformas extranjeras paguen el Impuesto al Valor Agregado (IVA) digital, un gravamen del que hasta ahora estaban exentas en la práctica.
Para Hoyl, el mercado chileno "todavía está en crecimiento" y no ha alcanzado su "maduración completa". Ese umbral, para la industria, depende de la tramitación de la ley de casas de apuestas online, actualmente en segundo trámite constitucional en el Senado, donde espera recibir indicaciones del Ejecutivo.
