A diez años de la Copa América Centenario disputada en Estados Unidos, sigue vigente el episodio que cambió el rumbo de la Selección chilena hacia el bicampeonato: la reunión entre Juan Antonio Pizzi y los líderes del plantel, convocada en el peor momento del torneo.
Pizzi había asumido la banca el 29 de enero de 2016, reemplazando a Jorge Sampaoli semanas después de que Chile ganara su primera Copa América. Mantener el nivel de la Generación Dorada, el grupo de jugadores que dominó el fútbol sudamericano entre 2014 y 2016, no fue tarea sencilla. El técnico argentino acumuló tres derrotas en sus primeros cuatro partidos al mando, incluyendo caídas en amistosos ante Jamaica y México.
La Copa América Centenario mantuvo esa irregularidad. Chile perdió 2-1 con Argentina en el debut y venció por el mismo marcador a Bolivia. Llegó a la última fecha del Grupo D necesitando ganar ante Panamá para no quedar eliminado. Fue entonces cuando Pizzi convocó a sus referentes a una conversación que el exarquero Johnny Herrera recordó más tarde como el punto de quiebre del torneo.
"Pizzi nos junta y nos preguntó: ¿Qué les pasa? Tenía confianza con él, había hablado conmigo y era bien abierto", relató Herrera. La respuesta de los capitanes fue directa: el equipo no jugaba de la manera que le era natural. Chile necesitaba salir al frente, presionar alto y atacar con verticalidad.
Pizzi escuchó y cambió el plan. La Roja venció 4-2 a Panamá y desde esa noche el equipo fue otro. Goleó 7-0 a México en cuartos de final y derrotó 2-0 a Colombia en las semifinales antes de conquistar el título.
"Después de ese partido, Chile comenzó a jugar hacia adelante con todo y eso conllevó en el bicampeonato de América. Así de simple", cerró Herrera. Aquella Copa América Centenario fue el segundo título continental de la Selección chilena, obtenido apenas un año después del primero y con el mismo núcleo de jugadores que convirtió a la Roja en la mejor selección de Sudamérica de ese periodo.
