De descarte a innovación alimentaria solidaria: Lo Valledor transforma excedentes en sopas deshidratadas Tras rescatar más de mil toneladas de residuos orgánicos y elaborar cerca de 6.000 raciones desde 2019, el proyecto entra en una nueva etapa. Tallos de brócoli, hojas de betarraga, tomates y otras hortalizas que antes quedaban fuera del circuito comercial de Mercado Mayorista Lo Valledor ahora se transforman en productos aptos para el consumo humano gracias al Proyecto Sopa.
La iniciativa, desarrollada junto al Banco de Alimentos Lo Valledor, marca una nueva etapa en el trabajo que el mercado viene impulsando desde 2019. Si en sus primeras fases el foco estuvo puesto en la elaboración de sopas frescas, luego pan, actualmente el proyecto incorpora procesos de deshidratación que permiten extender la vida útil de los alimentos, facilitar su almacenamiento y optimizar su traslado.
De esta forma, los desechos orgánicos ahora se convierten en sopas deshidratadas, bases alimenticias, salsas y productos panificados. “Hemos dado un paso clave: comenzamos a desarrollar alimentos de mayor duración que nos permitirán reducir el desperdicio, pero también hace más eficiente la forma en que distribuimos alimentos a quienes lo necesitan”, explica Hugo Espinosa, director ejecutivo de la Fundación Banco de Alimentos Lo Valledor.
En sus 7 años de existencia, el proyecto ha permitido recuperar más de mil toneladas de excedentes y elaborar cerca de 6.000 raciones de comida que fueron entregadas gratuitamente a organizaciones sociales a través del Banco de Alimentos Lo Valledor. De la recuperación a la innovación alimentaria La nueva etapa considera el trabajo con productos como tomate, betarraga, brócoli, zanahoria, pimentón y champiñones, entre otros, que son sometidos a procesos de selección, limpieza, sanitización y transformación en el laboratorio de investigación y desarrollo ubicado al interior del mercado.
Actualmente, el proyecto trabaja con un flujo mensual estimado de entre 1,5 y 2 toneladas de materia prima recuperada. En esta fase participan la empresa Valoriza, a través de su línea de alimentos Fudmi, enfocada en el desarrollo de productos a partir de excedentes agroalimentarios, y la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO), que aporta desde la academia en el desarrollo técnico y formativo.