Jean Chery Dormeus y Ezechiel Rome, dos hombres de nacionalidad haitiana con residencia regular en Chile, fueron formalizados ante el 7° Juzgado de Garantía de Santiago por integrar una red dedicada al tráfico de niños hacia el país. La Fiscalía Metropolitana Centro Norte los acusó de asociación criminal para el tráfico ilícito de migrantes y lavado de activos.
La investigación surgió de antecedentes aportados por Interpol, la organización internacional de cooperación policial. Según el Ministerio Público, los imputados operaban a través de las agencias Mundo Pam y Caneneen, dos estructuras usadas para captar clientes y coordinar los traslados. Los viajes comenzaban en Haití, cruzaban República Dominicana y terminaban en Chile por pasos fronterizos no habilitados.
Las víctimas eran padres y familiares haitianos que pagaban cerca de 3 millones de pesos por cada traslado de sus hijos. La red habría acumulado 800 millones de pesos en ganancias, según los antecedentes presentados en la audiencia.
El fiscal regional Francisco Jacir expuso durante la formalización un caso que ilustra las consecuencias concretas del delito. En 2024, uno de los menores bajo custodia de la red fue detenido durante un traslado y quedó retenido ocho meses en una residencia de República Dominicana. Posteriormente fue deportado a Haití, mientras su padre permanecía en Chile. Hasta la fecha de la audiencia, la reunificación familiar no se había producido.
Jacir sostuvo que los imputados se "aprovecharon de la urgente necesidad de reunificar familiar" de las víctimas, personas que entregaron sumas que difícilmente podían costear.
La causa comprende ocho hechos formalizados. Ambos imputados confirmaron que comprendieron los cargos. La fiscalía identificó además a cuatro personas más que habrían integrado la estructura, todas de nacionalidad haitiana o dominicana, que se encuentran fuera de Chile y enfrentan acciones judiciales internacionales.
