Anadeys Muñoz tenía 18 años cuando murió durante la madrugada del domingo pasado en el Centro Penitenciario Femenino de San Miguel. Estaba en prisión preventiva y su familia denuncia que falleció tras una pérdida de embarazo sin haber recibido atención médica oportuna.
La joven fue detenida hace más de un mes por un delito de homicidio frustrado. Según relató su tía Francisca ante los medios, Anadeys se defendió con unas tijeras cuando otra joven la persiguió con un arma blanca mientras iba a buscar a su hermana al colegio. No tenía antecedentes ni era una delincuente, enfatizó la tía.
Cuando llevaba aproximadamente un mes en la cárcel se descubrió que estaba embarazada, circunstancia desconocida al momento de su ingreso. Hace dos semanas comenzó a sentirse mal y pidió atención médica en varias ocasiones. Su madre, Yanitza, relató que Anadeys se desmayó más de tres veces y que le comunicaba por teléfono: "Mamá, ayúdame, por favor, no sé qué me pasa. Mi cuerpo está raro".
Fue trasladada a un hospital donde le informaron que había perdido el embarazo y regresó a la cárcel. Pero días después continuó presentando síntomas. Su abogado gestionó una orden de traslado que, según la familia, se concretó con varias horas de retraso. Yanitza indicó que fue informada de la muerte cuando el Hospital Barros Luco le comunicó que "mi hija había llegado muerta al hospital".
Los antecedentes médicos registrados apuntan a un paro cardíaco derivado de septicemia, complicación del embarazo perdido. La familia acusa que Gendarmería de Chile, institución que administra el sistema penitenciario, incurrió en negligencia al no atender oportunamente a la joven embarazada. Su tía expresó ante los medios: "No quiero que la muerte de mi sobrina quede impune". Yanitza anunció acciones judiciales para esclarecer responsabilidades: "Yo no quiero que la muerte de mi hija quede impune, porque así como a ella le puede pasar a otra niña". Gendarmería aún no ha emitido una declaración oficial.