La paz que nunca llegó: cuando Estados Unidos intervino para detener la Guerra del Pacífico En octubre de 1880, representantes de Chile, Perú y Bolivia se reunieron a bordo de un buque estadounidense frente a Arica. La mediación impulsada por Washington buscaba poner fin al conflicto, pero las posiciones irreconciliables de los beligerantes condenaron las conversaciones al fracaso.
Ya comenzando a sacudirse de las profundas heridas que había dejado la Guerra de Secesión, los Estados Unidos comenzaban a mirar con atención lo que ocurría en el hemisferio hacia fines del siglo XIX. En particular, su propio radio de acción, el continente americano.
Por ello, no es de extrañar que les resultara preocupante la guerra de que desde 1879 sostenían Chile y los aliados Bolivia y Perú, la Guerra del Pacífico. Lo cierto que hacia octubre de 1880, Chile -bajo el gobierno del presidente Aníbal Pinto- ya tenía ocupadas las regiones de Antofagasta (Bolivia),Tarapacá, Tacna y Arica (Perú) y el escenario de la guerra era incierto.
En ese contexto, Estados Unidos se interesó en intervenir. A juicio del historiador Gonzalo Bulnes en su célebre libro Guerra del Pacífico, el gigante del norte lo hizo motivado por la aprensión de que las potencias europeas se decidieran a hacerlo antes.
“Mr. William Evarts, Secretario de Estado del Presidente Hayes, deseando anticiparse a la acción de la Europa ofició a sus plenipotenciarios en los países en lucha el 9 de marzo de 1880, diciéndoles que era probable que la Europa pretendiera ejercer presión sobre el Perú y Bolivia en vista de la situación en que se encontraban; que probablemente también querría aprovecharse de la ocasión para arrancar a los beligerantes ventajas comerciales, y que era de suponer que al sentir estos países esa presión, buscaran la protección o el consejo de los Estados Unidos.