La división política que paraliza a Perú Los comicios presidenciales volvieron a dejar al país partido en dos, como había sucedido en las últimas dos elecciones, abriendo un escenario incierto que exige a todo el sistema político buscar acuerdos para no seguir extendiendo la inestabilidad. Lejos de ayudar a superar la inestabilidad que ha caracterizado a Perú en la última década y que ha visto pasar por el Palacio Pizarro ocho presidentes desde la elección de Pedro Pablo Kuczynski en 2016, los resultados de la segunda vuelta presidencial solo han venido a ahondar la incertidumbre en ese país.

Los datos dan cuenta de una sociedad virtualmente dividida en dos. Con poco más del 98% de los votos escrutados, la candidata derechista de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, suma el 50,051% de los votos frente al 49,949% de su rival, el izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú.

Un escenario que ya se había producido en los comicios de 2021 cuando Pedro Castillo derrotó a Fujimori por apenas 0,2% de los votos, equivalente a poco más de 44 mil votos y también en 2016, cuando la diferencia entre PPK y la candidata fujimorista fue de 41 mil votos. Considerando que en primera vuelta, sin contar los votos nulos y blancos, ambos candidatos no sumaron más del 30% del electorado, las cifras del balotaje muestran que el antifujimorismo sigue siendo un factor clave en la sociedad peruana.

Una mitad de la población se muestra dispuesta a votar por cualquier otro candidato para evitar que la heredera de Alberto Fujimori llegue al poder. Sucedió en 2016 cuando se enfrentó a un abanderado de derecha como PPK y también en los dos últimos procesos, cuando la alternativa ha sido una opción de izquierda radical, como Pedro Castillo en 2021 y Roberto Sánchez este año.

Este último, si bien moderó su programa antes del balotaje, ha defendido la idea de un cambio radical al actual modelo económico y la remoción del presidente del Banco Central, Julio Velarde, pilar de la estabilidad económica en ese país. Pese a lo anterior, esta vez las cifras parecen favorecer -aunque por márgenes mínimos- a la candidata fujimorista.