Electricidad y minería: alianza geoestratégica desde Chile Frente a los desafíos climáticos y productivos del planeta, hay una condición habilitante común: la electricidad. La transición eléctrica que se ha propuesto el mundo supone el éxito de dos grandes apuestas que tienen a Chile como actor estratégico, debido al enorme potencial de generación eléctrica renovable, competitiva y segura, y a la producción de metales críticos, como cobre y litio.
Así, la industria minera y la energética están ligadas y no es posible pensar sus desafíos de modo separado. Sumadas, constituyen una condición habilitante para el desarrollo sustentable de nuestro país, pero también para la transición energética global.
Mientras el cobre es esencial en el transporte de la energía eléctrica, el litio es fundamental para la elaboración de las baterías. Ambos componentes enfrentan una demanda creciente y, para responder a ella, requieren una oferta eléctrica confiable, estable y competitiva.
Ello crea un círculo virtuoso y desafiante para la transición energética con minerales críticos. Chile es el principal productor mundial de cobre y el segundo de litio.
Y si la electricidad que ayuda a generar y gestionar estos componentes puede cambiar la historia del planeta, también es crucial el abastecimiento de la energía a la minería. El crecimiento de este sector depende de asegurar el suministro para procesos cada vez más electrificados, con más automatización, refinación, desalación y uso de tecnologías intensivas en energía.