Estudios advierten que la automatización sin supervisión humana ni rediseño de procesos puede limitar el retorno de inversión y generar riesgos operativos La automatización impulsada por Inteligencia Artificial dejó de ser una promesa para convertirse en prioridad. Hoy, el 61% de los empleadores a nivel mundial planea incrementar su inversión tecnológica para ganar eficiencia, optimizar procesos y tomar decisiones más rápidas.
Pero el avance no está exento de desafíos. Para Jorge Gamero, Gerente General de ManpowerGroup Chile & Director de Experis Latinoamérica, el foco no puede estar solo en la tecnología, sino en cómo las empresas rediseñan sus operaciones.
“Automatizar procesos sin una estrategia clara no garantiza mejores resultados. Muchas organizaciones están avanzando, pero aún deben definir dónde está el verdadero impacto”, explica.
Automatizar no es reemplazar El entusiasmo por la IA también ha impulsado decisiones apresuradas, como la reducción de personal. Sin embargo, varias compañías han debido revertir estos movimientos al comprobar que las soluciones actuales aún requieren supervisión humana.
“La idea de reemplazar completamente a las personas es una visión de corto plazo. Sin rediseño de roles ni control humano, los sistemas pueden fallar rápidamente”, advierte Gamero.