En el 25 aniversario de Men’s Health España, la revista de salud masculina de referencia en España, Mario Casas aborda con honestidad el impacto de la madurez en su vida física y emocional. A los 39 años, el actor reconoce que su cuerpo ha cambiado y enfrenta una recuperación más lenta tras los entrenamientos; sin embargo, ha ganado en resistencia y disciplina.
Su rutina de ejercicio se orienta ahora hacia el equilibrio y la salud, más que a la apariencia. Casas comenta que solía enfocarse en el físico, pero actualmente prioriza el bienestar integral: busca mantener la energía, sentirse bien y adaptarse a las transformaciones propias del paso del tiempo.
Esta etapa le ha enseñado a valorar la constancia sobre la perfección y a comprender que el rendimiento físico y la salud mejoran con hábitos y mentalidad adecuados, incluso cuando la juventud queda atrás. Su enfoque deja en claro que la madurez no implica resignación, sino una oportunidad para redefinir metas y fortalecer la relación consigo mismo a través del deporte.
Inseguridades de Mario Casas: el síndrome del impostor y su visión sobre el trabajo creativo Dentro de su experiencia profesional, Casas reconoce que convive con el síndrome del impostor, una condición psicológica caracterizada por dudas persistentes sobre los logros propios. Esta sensación de inseguridad lo lleva a preguntarse si realmente merece el reconocimiento recibido, y se intensifica cuando asume nuevas responsabilidades, como su reciente incursión en la dirección cinematográfica.
También admite que el reto de dirigir le genera presión y dudas, pero también lo anima a salir de su zona de confort y a mantener una actitud de aprendizaje. La autocrítica ocupa un lugar central en su carrera: se exige en extremo y rara vez se siente plenamente satisfecho con su desempeño.