La convivencia, factor clave de la seguridad Conviene empezar por algo que la política chilena, transversalmente, tardó demasiado en reconocer: las incivilidades importan. El rayado que se acumula, el consumo de alcohol y drogas en la plaza, la basura, el ruido o la sensación de que el espacio público dejó de ser de todos para convertirse en tierra de nadie.

Nada de eso constituye un delito grave, pero deteriora la convivencia, erosiona la confianza y golpea con fuerza a quienes tienen menos posibilidades de escapar de esos entornos. Por eso vale la pena tomar en serio la oportunidad que abre el debate y decir, con todas sus letras, que el Registro Único de Vándalos e Incivilidades que firmó el Presidente Kast es la respuesta equivocada al problema correcto.

Los datos refuerzan esa distancia. La encuesta CEP de junio de 2026 confirma que la seguridad sigue siendo la principal preocupación ciudadana: la delincuencia, los asaltos y robos encabezan la lista, con 57%.

Pero también muestra un cambio en cómo las personas explican el fenómeno. La principal causa identificada es la percepción de impunidad (55%), seguida por el consumo de drogas y alcohol (44%) y las bandas de narcotráfico (43%, diez puntos más que en 2024).

Al mismo tiempo, las menciones al narcotráfico aumentan de 22% a 28%, mientras la atribución de la delincuencia a la inmigración irregular cae de 60% a 41% y la referencia a la desigualdad sube de 15% a 20%. La lectura es difícil de eludir.