El interés del crimen organizado en la cadena logística El lunes se decomisaron más de 100 toneladas de drogas en un operativo realizado de forma simultánea en tres puertos del país. Sólo a modo de referencia, se estima que el valor de este decomiso sería cercano a los US$8.000 millones, cifra cuatro veces superior al presupuesto anual de Carabineros para 2026, que alcanza los US$1.900 millones.

Por otro lado, la semana pasada conocimos de una operación que permitió desbaratar un presunto brazo del Tren de Aragua que lavaba dinero desde nuestro país. Ambas noticias demuestran que las instituciones están funcionando, pero también revelan la magnitud de la amenaza que enfrentamos y la enorme capacidad económica de estas organizaciones criminales.

Detrás de estos casos existe un desafío aún mayor: el intento sistemático del crimen organizado por infiltrarse en la cadena logística que sostiene el comercio exterior chileno. En una economía abierta al mundo, donde las exportaciones representan cerca de un tercio del PIB, el desarrollo económico depende del buen funcionamiento de una cadena logística que debe combinar competitividad, eficiencia e integridad.

Lamentablemente, las mismas redes que permiten el flujo de bienes legítimos también pueden ser utilizadas para transportar mercancías ilícitas. La integridad de la cadena logística constituye un activo estratégico del país y el fundamento de la confianza internacional en nuestras exportaciones.

Su deterioro no sólo afecta la seguridad, sino también la competitividad y la reputación de Chile como socio comercial confiable. El crimen organizado busca aprovechar esta infraestructura mediante empresas exportadoras ficticias o a través de la extorsión, corrupción y coacción de distintos actores públicos y privados.