Beto Cuevas estará en el evento que lanzará la nueva edición del disco Desiertos El artista estará en la cita de de este domingo 26 organizada por Germán Bobe en el GAM y donde se mostrará el vinilo doble que trae de vuelta el primer título oficial de La Ley. "Si había una cuenta pendiente para que Andrés Bobe ya llegue al lugar donde tiene que llegar, es probablemente el lanzamiento de Desiertos”, dice Cuevas.
Beto Cuevas (58), sentado el pasado lunes 20 en el estudio de La Tercera para el programa LT en Vivo, traza un paralelo: “El disco Desiertos de La Ley salió en la misma fecha que Violator de Depeche Mode”. Efectivamente, en 1990 el conjunto chileno se desprendía de su pasado inmediato, dejaba atrás la era con la española Shía Arbulú como cantante e ingresaba en un período definido por su elenco más noventero, integrado por Beto Cuevas, Luciano Rojas, Rodrigo “Coti” Aboitiz, Mauricio Clavería y el fallecido Andrés Bobe.
Ellos darían vida a Desiertos, el primer título oficial de la banda nacional, la piedra angular que definiría su posterior sonido, estética, suceso y consolidación. Como si se tratara de un trayecto circular, las vidas de La Ley y Depeche Mode se cruzarían nuevamente el 10 de abril de 1994: esa jornada, Bobe moriría debido a un accidente en moto en Santiago, justo en la misma jornada en que los británicos daban un concierto en el Velódromo del Estadio Nacional.
Los hombres de Personal Jesus, de hecho, iniciaron su espectáculo con un minuto de silencio por el fallecido mentor de La Ley. Beto Cuevas sigue: “Sí, ahí fue circunstancial, pero también te explica la importancia que tenía Andrés Bobe como líder de La Ley en ese momento, para que un grupo como Depeche Mode, que estaba en la época del Songs of faith and devotion, lo mencionara y pidiera un minuto de silencio por la memoria de Andrés.
De hecho, hay mucha gente que se enteró del fallecimiento de Andrés viendo ese concierto, porque no habían visto las noticias. El mismo ‘Coti’ se enteró ese día cuando estaba viendo a Depeche Mode y se enteró en el minuto de silencio de lo que había pasado, y después se comunicó (con nosotros).