Las piedras en los riñones, conocidas médicamente como cálculos renales, constituyen una afección frecuente que puede causar dolor intenso y complicaciones si no se trata a tiempo. Si bien la mortalidad directa por cálculos renales es poco común, el riesgo aumenta en presencia de infecciones graves o cuando la obstrucción urinaria no recibe atención médica inmediata, según datos publicados por la Sociedad Chilena de Nefrología y especialistas del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

Especialistas del área de nefrología advierten que la prevención se apoya en una adecuada hidratación y dieta equilibrada, junto con controles médicos periódicos para reducir el riesgo de episodios severos. La combinación de estos factores, según la Sociedad Chilena de Nefrología, permite anticipar complicaciones y evitarlas a tiempo.

La comunidad médica recomienda prestar especial atención a personas con antecedentes de enfermedades crónicas, estados de inmunodepresión o antecedentes familiares de litiasis renal, para quienes la vigilancia médica resulta clave. Un estudio epidemiológico divulgado en Chile en 2024 informa una tasa de mortalidad de 0,12 por cada 100.000 habitantes entre 2017 y 2022, con fuerte incidencia en adultos mayores de más de 80 años.

El peligro surge cuando la piedra bloquea el flujo urinario y facilita la aparición de infecciones graves, como pielonefritis o sepsis, que requieren atención médica urgente para evitar consecuencias fatales. Mortalidad y complicaciones graves: ¿se puede morir por cálculos renales?

La evidencia médica indica que la muerte por cálculos renales es infrecuente, pero posible ante complicaciones. Los casos fatales suelen estar relacionados con infecciones sistémicas, insuficiencia renal aguda u obstrucción mantenida, sobre todo en personas inmunodeprimidas o adultos mayores.