No es crecimiento versus medioambiente Por Tomás Santa María, profesor investigador del Centro de Sostenibilidad Empresarial de la Universidad del Desarrollo Chile puede acelerar inversiones y, al mismo tiempo, debilitar las bases de su propio desarrollo. El retiro de 43 decretos ambientales y la decisión de destrabar proyectos entrampados en el SEIA reabrieron una discusión conocida: si para crecer más, Chile necesita menos exigencia ambiental.

Pero esa pregunta está mal formulada. No porque toda regulación sea buena ni porque todo retraso esté justificado.

Chile sí arrastra problemas de permisología, duplicidades e incertidumbre. El error está en otra parte: confundir agilidad con desprotección.

En un país como Chile, el respeto ambiental no es un lujo que compite con el desarrollo; es parte de las condiciones que lo hacen posible. Nuestra economía sigue descansando sobre recursos naturales.

Minería, pesca, forestal, agroindustria, turismo y energías renovables dependen de territorios funcionales, agua disponible, ecosistemas resilientes e instituciones capaces de resguardar esos activos. Si esa base se deteriora, no solo pierde la naturaleza: también pierde la economía.