Nicolás Maduro ya estaba detenido en Nueva York aguardando juicio penal por narcotráfico cuando esta semana recibió una nueva acción legal. Seis familias venezolanas presentaron contra él una demanda civil en el Tribunal del Distrito Este de Nueva York, en Brooklyn. Lo acusan de haber ordenado ejecuciones extrajudiciales y torturas cometidas por las Fuerzas de Acciones Especiales de Venezuela, las FAES.

Los demandantes declararon bajo seudónimos por razones de seguridad. Afirman que entre 2017 y 2021 las FAES ejecutaron a los hijos de cuatro de ellos y a los hermanos de otra de las demandantes. Todos alegan haber sido víctimas de torturas. Tres presentan esa acusación como cargo específico dentro de la demanda de 44 páginas.

El relato que recoge el documento es preciso. Los agentes llegaban de madrugada a los barrios populares, vestidos de negro y con el rostro cubierto. Separaban a los hombres de sus familias antes de ejecutarlos. Después fabricaban informes en que los muertos "se habían resistido a la autoridad". Una de las demandantes declaró que su hijo murió ahogado en su propia sangre tras una golpiza y varios disparos de agentes del cuerpo.

Los testimonios coinciden en otro detalle: las FAES alteraban las escenas del crimen. En algún caso, la propia fiscalía reconoció tener órdenes de no investigar al cuerpo. "Maduro utilizó a las FAES como instrumento político y mecanismo de control social para reprimir violentamente la disidencia, aterrorizar a los barrios de bajos ingresos y eliminar a la oposición política", afirma la demanda. El Poder Judicial venezolano, agrega el documento, bloqueó cualquier rendición de cuentas.

Las FAES se disolvieron en 2021 tras acumularse las denuncias internacionales. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos fue uno de los organismos que documentó sus abusos. Los demandantes exigen una compensación económica de Maduro como parte de la acción civil presentada el miércoles.