En el marco del Salmón Summit 2026, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, reforzó la visión del Gobierno de posicionar a Chile como un líder global acuícola, destacando el rol estratégico de la industria para el crecimiento, el empleo y el desarrollo. En su intervención, la autoridad planteó la necesidad de superar la falsa oposición entre desarrollo productivo y cuidado del entorno, y subrayó el compromiso del Estado con un nuevo rol facilitador, orientado a entregar certezas, reglas claras y mejores condiciones para incentivar la inversión.

El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas Valdés, arribó a la región de Los Lagos para participar en el Salmón Summit 2026, uno de los principales encuentros de la industria acuícola del país, instancia en la que abordó los desafíos estratégicos del sector y el rol que cumple en el desarrollo productivo, el crecimiento económico y la generación de empleo, especialmente en las regiones del sur de Chile. En su intervención, el biministro advirtió sobre la existencia de un falso diagnóstico que, por años, ha condicionado el debate público en torno a la actividad acuícola y ha terminado por frenar su desarrollo.

En ese contexto, sostuvo que se ha instalado la idea de que el crecimiento de la industria es incompatible con el bienestar de las comunidades y el cuidado del entorno. Enfatizó que es necesario revertir la dicotomía artificial entre desarrollo económico y protección ambiental, señalando que ambos objetivos no solo son compatibles, sino que deben avanzar de manera conjunta.

En esa línea, recalcó que una industria acuícola moderna, regulada y con altos estándares ambientales puede transformarse en una plataforma de desarrollo regional sostenible, generando empleo formal y oportunidades para miles de familias. El biministro planteó que uno de los principales desafíos del Gobierno es posicionar a la industria acuícola chilena como una potencia a nivel mundial, dejando atrás un ciclo de crecimiento económico mediocre.

En esa línea, recalcó que el sector genera del orden de 80 mil empleos directos y más de 200 mil empleos indirectos, aporta miles de millones de dólares en exportaciones —superando los US$6.500 millones anuales— y constituye uno de los principales motores productivos de las regiones del sur del país, un potencial que — advirtió— se ve tensionado por un escenario que dificulta el avance de proyectos de inversión. “Somos plenamente conscientes de que los últimos años han estado marcados por la incertidumbre, el exceso de ideología y la incerteza jurídica, que sumado a un conjunto de trabas burocráticas y permisos que muchas veces parecían interminables, han dificultado el desarrollo de todas las industrias, incluida la acuícola”, afirmó.