Kast ingresa megaproyecto con piso asegurado de votos a pesar de fuerte resistencia en la izquierda Una pieza clave en la estrategia del Ejecutivo fue el acuerdo que cerraron los ministros con la bancada del PDG, que anunció su respaldo al menos a la idea de legislar (no así al articulado en particular) luego de que Hacienda se comprometiera a entregar beneficios por la compra de medicamentos, pañales y la mantención de un estatuto tributario especial para las pymes. A pesar de varias postergaciones, amenazas de la izquierda y otros ruidos políticos, el optimismo predominaba este miércoles en el gobierno luego de que Presidente José Antonio Kast por fin ingresara su megaproyecto, que contempla desde ajustes tributarios, fortalecimiento del empleo formal, facilitación regulatoria, medidas de contención del gasto público hasta fondos para reconstrucción de Valparaíso y el Biobío.
Era tal el optimismo que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz (indep.) afirmó que esperaba que el proyecto fuera despachado en mayo por la Cámara y que en junio culminara su tramitación en el Senado. “Estamos pensando que idealmente el proceso de aprobación en la Cámara quede terminado el 20 de mayo y que ojalá que esto quede totalmente despachado durante junio.
Es fundamental iniciar la segunda mitad del año con este proyecto aprobado y con el país poniéndose en marcha”, dijo en un punto de prensa en el Congreso. Esa nueva estimación reducía incluso los tiempos que se había impuesto inicialmente en La Moneda, donde sus ministros hablaban de septiembre como un plazo realista.
Si bien en la mañana del miércoles, el gobierno sufrió un revés y no pudo acotar la tramitación en la Cámara (finalmente pasará por las comisiones de Hacienda, Medio Ambiente y Trabajo), la confianza de Quiroz se basaba en el éxito de gestiones previas, que había realizado personalmente, además de otras negociaciones desplegadas por los titulares del Interior, Claudio Alvarado (UDI) y de la Secretaría General de la Presidencia, José García (RN). Hasta ayer en la mañana ya estaban comprometidos los votos de los 14 diputados del PDG y dos independientes (Jaime Mulet y René Alinco), además de las bancadas de derecha (republicanos, la UDI, RN, socialcristianos y libertarios).
Ese apoyo era una situación inédita en el Congreso, ya que por lo general los parlamentarios suelen dar su respaldo una vez conocido el texto. Sin embargo, en este caso, el gobierno ya había asegurado un piso de aprobación del orden de 92 votos para la idea de legislar (también llamada votación en general) de un proyecto que ni siquiera había ingresado.