The Rolling Stones siempre supo leer el momento político. Lo hizo en los 60 con Street Fighting Man, en los 70 con Shattered, y ahora, con "Foreign Tongues", repite la fórmula con una claridad que pocos artistas de su generación se atreven a mostrar.

El álbum se lanza el 10 de julio, tiene 14 canciones y es el número 25 de su discografía de estudio. Llega solo tres años después de "Hackney Diamonds" (2023), una velocidad inusual para músicos que ya rozan los 80 años. La escucha desmiente el apresuramiento: hay urgencia, no descuido.

La crítica política aparece desde el primer minuto. En "Mr. Charm", Mick Jagger alude a Elon Musk, el empresario dueño de X y figura clave en el entorno de la administración de Donald Trump, mientras el estribillo juega con la palabra "Charm" y la pronunciación del apellido presidencial. No es un guiño accidental.

"Divine Intervention" y "Ringing Hollow" profundizan esa línea. La primera recorre una Nueva York que parece un casino, con el guitarrista Robert Smith, líder de la banda británica The Cure, que vuelve a la actividad como colaborador invitado. La segunda, en clave country rock, abre con Jagger citando décadas de consumo cultural estadounidense y cierra con una imagen de personas pasándose fentanilo y cocaína mientras la Estatua de la Libertad permanece inmóvil. El desencanto es total.

Los dos primeros singles ya habían marcado el territorio. "In the Stars" llegó con un riff potente y un estribillo que enganchó de inmediato. "Rough and Twisted" confirmó que Keith Richards sigue haciendo sonar su guitarra como si los años no contaran, con una armónica que, según la propia canción, siempre anuncia que el diablo anda cerca.

El álbum también mira hacia su propio pasado. "Jealous Lover" recupera el falsete que Jagger usó en "Emotional Rescue" (1980), uno de los momentos más reconocidos de su carrera. Es un gesto de autoconciencia: los Stones saben lo que son y no necesitan probarlo.

"Foreign Tongues" estará disponible desde el 10 de julio.