Con un flujo de viajes internos que alcanzó los 1,4 millones en Semana Santa 2025, y con una nueva alza proyectada para este año, la movilidad a través de plataformas como inDrive se consolida como un factor clave para el dinamismo del comercio local en regiones. Semana Santa no es solo un peak turístico: es también un momento decisivo para miles de negocios.

Sectores como la gastronomía, alojamientos y servicios concentran en estos días una parte importante de sus ingresos anuales, en un escenario donde la capacidad de desplazamiento se vuelve determinante. En ese contexto, el transporte deja de ser un servicio complementario para convertirse en una pieza central de la infraestructura económica del fin de semana.

La posibilidad de desplazarse fácilmente dentro de una ciudad o entre puntos turísticos impacta directamente en los niveles de consumo y en la diversificación de la actividad económica. Ahí es donde plataformas de movilidad como inDrive empiezan a jugar un rol aún más importante y estructural.

Su modelo conecta directamente la demanda de traslados con conductores locales, permitiendo que el flujo de personas no se concentre solo en ciertos puntos, sino que se distribuya mejor dentro de cada destino. «En fines de semana de alta demanda, uno de los principales cuellos de botella para las economías locales es la movilidad.

Si las personas no pueden desplazarse con facilidad, el impacto del turismo se reduce. Modelos como el nuestro buscan justamente destrabar eso: conectar oferta local con demanda de manera más transparente, justa, flexible y con mayor previsibilidad en precios», señala Javier Silva, Country Manager de inDrive Chile.