El fallido ataque judicial de Musk contra OpenAI podría dejar cicatrices duraderas en la reputación de su CEO El fallo despejó el camino para una eventual apertura bursátil de OpenAI, pero expuso tensiones internas, cuestionamientos sobre conflictos de interés y dudas sobre la credibilidad de Sam Altman. Noticias destacadas El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, venció el lunes a Elon Musk en un tribunal federal, pero la victoria tuvo un costo: escuchar a excolegas llamarlo mentiroso -repetidamente- bajo juramento.
Un jurado federal desestimó la demanda del excofundador de OpenAI, Musk, que sostenía que la organización sin fines de lucro fue convertida de forma indebida en una corporación con fines de lucro, al determinar que la persona más rica del mundo esperó demasiado tiempo para presentar la acción judicial, en un veredicto que podría ser difícil de apelar. Esto despeja el camino hacia una eventual oferta pública inicial (IPO, en inglés) de OpenAI.
La demanda ponía en riesgo que la compañía tuviera que desembolsar cerca de US$ 150 mil millones y remover a su liderazgo. Aun así, la imagen de Altman expuesta durante el juicio podría debilitar la confianza de inversionistas a quienes se les pedirá apostar por una posible salida a bolsa valorada en US$ 1 billón.
Altman, rostro público de la empresa creadora de ChatGPT, enfrentó días de testimonios de excolegas y otros testigos que lo describieron como un líder poco confiable. Durante el contrainterrogatorio de Altman, el abogado de Musk citó declaraciones de ocho testigos, incluido el propio Musk, quienes afirmaron que Altman engañó o mintió a otras personas.
Altman se defendió afirmando: “Creo que soy un empresario honesto y digno de confianza”. “Este veredicto elimina la mayor amenaza legal para una oferta pública”, dijo James Rubinowitz, abogado litigante y especialista en IA.