El ministro de Seguridad en Honduras Gerzón Velásquez atribuyó el reciente aumento de violencia en Honduras a la recomposición de bandas criminales dedicadas al narcotráfico, fenómeno que vincula directamente con las operaciones de Estados Unidos en el Caribe, cuyo objetivo es frenar el envío de estupefacientes desde Sudamérica hacia América del Norte. Velásquez anticipó que, producto de las medidas implementadas, antes de finalizar el año la situación de seguridad en el país mostrará mejoras concretas, según declaraciones recogidas por medios locales.

PUBLICIDAD La dinámica del crimen en Honduras está siendo alterada no solo por factores internos, sino también por intervenciones internacionales. Velásquez explicó que los operativos militares estadounidenses frente a las costas de Venezuela han restringido significativamente la actividad de las bandas hondureñas dedicadas al tráfico de drogas, forzándolas a buscar alternativas para el traslado de estupefacientes hacia el norte del continente.

PUBLICIDAD El impacto de estas restricciones, detalló, ha propiciado que las estructuras criminales se adapten y generen nuevos patrones de violencia. En este proceso de reconfiguración, muchos de los hechos violentos recientes están conectados con disputas territoriales para el control de la venta de drogas, indicó el ministro.

PUBLICIDAD Además, el retorno de inmigrantes procedentes de México ha introducido en el país modelos criminales replicados en territorio nacional, fenómeno que, según Velásquez, agrava el escenario actual. La intervención del Estado en zonas críticas forma parte de la estrategia de contención.

En este momento, los municipios de Sulaco, Yorito, Victoria (departamento de Yoro), así como el norte de Francisco Morazán y el este de Comayagua, permanecen bajo estricto control de los cuerpos de seguridad. PUBLICIDAD Este despliegue, detalló Velásquez, responde a la alta incidencia de sucesos violentos ligados al narcotráfico y la delincuencia organizada.