Desde el estado de la almohada hasta la temperatura del dormitorio, pequeños detalles pueden impactar el descanso. En un contexto donde la salud y el bienestar ganan protagonismo, cada vez más personas buscan mejorar cómo duermen.

Dormir bien parece algo simple, pero no siempre lo es. El ruido, la temperatura del dormitorio, el estrés acumulado durante el día o incluso el estado de la almohada pueden terminar afectando la calidad del descanso sin que muchas personas lo adviertan.

Según datos de la National Sleep Foundation, casi un tercio de los adultos en el mundo no duerme las siete horas recomendadas. En Chile, distintos estudios sobre hábitos de descanso indican que cerca del 40% de las personas reconoce tener dificultades para dormir.

La preocupación por el descanso, sin embargo, no es algo completamente nuevo. De hecho, fue precisamente uno de los problemas que dio origen a la empresa CIC hace más de un siglo.

Cuando la compañía se fundó en 1912, distintos registros estimaban que cerca de una de cada cinco personas dormía en el suelo, lo que motivó la creación de soluciones que permitieran mejorar las condiciones de descanso en el país. Más de 113 años después, el foco sigue siendo similar, aunque el contexto ha cambiado.