La megarreforma entra a la sala de cirugías del Senado Luego de su despacho de la Cámara de Diputados, el proyecto de Reconstrucción llegará en junio al Senado con su “corazón” intacto, pero con un escenario de votos más estrecho y la expectativa de ajustes a varias medidas. Invariabilidad tributaria, contribuciones y crédito al empleo están en la mira de los senadores bisagra y también de parlamentarios de Chile Vamos.
La gran interrogante es cuán profundos pueden ser los cambios y los límites que está dispuesto a cruzar Hacienda para evitar riesgos y lograr una victoria menos estrecha. De todas formas, en el oficialismo coinciden en que este proyecto no será de mayorías amplias como lo fue la reforma previsional.
Alejado de su tradicional faceta de jugador de póquer y de frío negociador, esta semana el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, abrazó con entusiasmo y con una sonrisa a cada uno de los diputados que se acercaron a la testera de la Cámara de Diputados para celebrar el clave despacho de la megarreforma del gobierno al Senado. Sin embargo, el triunfo político de Quiroz y de los ministros Claudio Alvarado (Interior) y José García Ruminot (Segpres) tendrá una ruta más dura en la Cámara Alta respecto de la que tuvo en su primera valla legislativa, donde el trámite parlamentario estuvo lejos de poner en peligro el llamado “corazón” de la iniciativa.
El segundo tiempo que vivirá el proyecto en el Senado será más estrecho en materia de apoyos y, por lo tanto, la habilidad negociadora de los tres ministros se verá puesta a prueba. El nuevo escenario obligará a la megarreforma a entrar de lleno en el “pabellón de cirugías”, coinciden en el oficialismo y en la oposición.
“Tenemos que reconocer que la correlación de fuerzas en la Cámara es distinta a la del Senado, pero nuestra evaluación es que los votos alcanzan, al menos, para salvar lo esencial del proyecto”, afirma una clave fuente de gobierno, quien reconoce que la disposición a ceder del Ejecutivo estará determinada por una definición crucial: el nivel de respaldo que le pretende dar al proyecto. En las filas de gobierno creen tener asegurados al menos los 26 votos para aprobar la idea de legislar y también los mínimos para salvar el corazón del megaproyecto.