Durante años, el padre chileno ha sido definido principalmente por su capacidad de proveer. Sin embargo, detrás de ese rol tradicional existe una realidad que pocas veces aparece en las conversaciones sobre bienestar laboral: hombres que sostienen económicamente a sus familias, enfrentan crecientes exigencias laborales y emocionales, pero que rara vez reciben reconocimiento por ello.

Para Paulina Gutiérrez, experta en reconocimiento laboral y fundadora de Somos Reconoce, se trata de una forma de invisibilidad que sigue profundamente instalada en la cultura organizacional. “Ser padre trabajador hoy implica una carga emocional súper grande.

Muchos hombres siguen sintiendo que su principal valor está en proveer, pero muy pocas veces reciben reconocimiento emocional por ese esfuerzo”, explicó. La situación también se refleja en distintos indicadores.

Según datos del Ministerio del Trabajo difundidos por Randstad, durante 2024 se otorgaron 73.683 subsidios de postnatal parental en Chile, pero solo 175 hombres utilizaron este beneficio, equivalente al 0,23% del total. Aunque el acceso existe, las cifras muestran que la participación masculina en tareas de cuidado sigue siendo excepcional, manteniendo vigente el mandato cultural que asocia la paternidad principalmente con la provisión económica.

Para la especialista, este fenómeno no solo influye en la forma en que los hombres viven la paternidad, sino también en cómo enfrentan su vida laboral. “Muchos crecieron con la idea de que deben ser fuertes, resolver problemas y seguir adelante sin mostrar cansancio o vulnerabilidad.