Flora Alexandrou Nicosia, 24 may (EFE).- El Gobierno chipriota del presidente Nikos Christodoulídis sufrió un fuerte revés este domingo en las elecciones legislativas con un resultado que, si bien no tiene implicaciones directas para su mandato, supone una drástica caída del apoyo parlamentario necesario para aprobar presupuestos y leyes. PUBLICIDAD El gabinete del jefe del Estado —figura elegida directamente por la población en el sistema presidencialista del país— ha estado gobernando hasta ahora principalmente con el apoyo de los 17 diputados que sumaban el socialista EDEK y los centristas DIKO y DIPA, además de otras formaciones que le han respaldado ocasionalmente.

De esos tres partidos, solo DIKO entró hoy en el Parlamento con 8 escaños, uno menos que los obtenidos en los comicios de 2021. Los otros dos quedaron fuera al no superar el umbral del 3,6 % de los votos, según los datos publicados por el Ministerio del Interior tras el escrutinio de la práctica totalidad de los sufragios.

PUBLICIDAD Los dos grandes partidos tradicionales, el conservador DISY y el comunista AKEL, ambos en la oposición, lograron defender sus posiciones como primera y segunda fuerza política, manteniendo sus escaños (17 y 15, respectivamente). El Frente Popular Nacional (ELAM), de extrema derecha, es el que se ha anotado el mayor avance al saltar del 6,8 % en 2021 al 11,1 %, duplicando sus escaños de 4 a 8 tras una campaña intensa centrada en la lucha contra la inmigración.

PUBLICIDAD El resultado es también positivo para la agrupación reformista ALMA y la formación antisistema Democracia Directa, encabezada por el youtuber y eurodiputado Fidias Panayiotou, que con el 5,8 % y el 5,4 %, respectivamente, lograron entrar por primera vez en la Cámara. El líder de ELAM, Christos Christou, calificó el resultado de “victoria enorme” y prometió a sus votantes que mantendrá intactas sus posiciones políticas.

PUBLICIDAD Así las cosas, los únicos perdedores son precisamente los partidos afines al independiente Christodoulídis, además de otras once formaciones que tampoco lograron representación parlamentaria. Aunque el Ejecutivo no depende de una moción de confianza parlamentaria, esta situación deja al presidente y a sus ministros en una posición de mayor fragilidad política e institucional.