A mediados de 2024, el periodista deportivo Marco Sotomayor apostó por el mundo de la gastronomía junto al empresario Patricio Canobra, fundador del bar The Clinic, para lanzar la Fuente Lastarria en pleno Santiago. El proyecto nunca cuajó como esperaban y derivó en una querella por administración desleal que ahora salpica al magistrado Daniel Urrutia, juez del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago y amigo personal de Canobra, según publicó La Tercera.

La historia entre ambos comenzó una década antes. Sotomayor conoció a Canobra en 2016 siendo habitué del bar The Clinic. Años después se reencontraron en Le Tacón, el restaurante del empresario, y fue ahí donde Canobra le propuso asociarse para abrir una sandwichería en el barrio Lastarria. Lo que Sotomayor no sabía en ese momento era que su futuro socio salía de una quiebra con el propio Le Tacón.

El periodista aceptó. Financió parte del proyecto y delegó en Canobra la administración financiera del negocio. "Lamentablemente fui súper confiado porque él tenía experiencia de más de 20 años en negocios gastronómicos y le pasé la administración financiera", reconoció Sotomayor.

La Fuente Lastarria abrió en Merced 333, en la comuna de Santiago, con una carta de sándwiches y tragos que incluía el BonvaBurger, una hamburguesa concebida como homenaje al fallecido comentarista deportivo Eduardo Bonvallet, amigo y excompañero de trabajo de Sotomayor. El primer año de operación fue positivo, con ventas que rondaron los US$600 mil y que subieron al año siguiente.

La relación entre los socios se deterioró cuando Sotomayor comenzó a notar irregularidades en las finanzas. Al confrontar a Canobra, el empresario le presentó planillas que detallaban pasivos que llegaban a los $300 millones. Tras el quiebre de la sociedad, Sotomayor salió de la empresa y presentó dos acciones legales.

La primera fue una demanda por tutela laboral, que acusa a Canobra de no pagar cotizaciones previsionales durante diez meses consecutivos, no abonar el sueldo de mayo de 2026, no escriturar el contrato de trabajo y vulnerar la integridad psíquica y la honra del periodista. La segunda acción fue la querella por administración desleal.

Esa querella quedó radicada en el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, donde ejerce el juez Daniel Urrutia, magistrado conocido por sus posiciones en materia de derechos fundamentales. La conexión incómoda es que Urrutia y Canobra son amigos. En las planillas de deudas que el empresario presentó a Sotomayor aparecía además la red de acreedores a quienes recurrió para sortear la crisis financiera del local.