Los CAI, los MAC, las pérdidas y el quiebre: el relato del socio fundador de Sartor Óscar Ebel es socio fundador del grupo Sartor en 2012, pero hoy está totalmente distanciado de sus socios en medio de la indagación penal que pesa sobre todo el grupo. Él decidió colaborar y ante el fiscal relató cómo funcionaba el grupo y cómo fue el paso a paso de la crisis.

Habló de una distinción entre socios “gestores” y “no gestores”, y que nunca nadie levantó una luz roja ni le advirtieron que las operaciones con sociedades relacionadas podrían ser constitutivas de delitos. “No hablé nunca más con Pedro Pablo (Larraín).

Se generó un quiebre total porque me sentí estafado y engañado”, dijo. “Suena extraño que el señor Ebel sólo se limitara a recibir su dieta de directorio y dividendos durante 12 años”, retruca el abogado de Larraín, Jaime Winter, quien desestima un problema con el modelo de negocios de Sartor.

Noticias destacadas “Reconozco que fallé en mi rol com director de Sartor, cuestión que me pesa profundamente”, dijo ante persecutores de la Fiscalía de Alta Complejidad Óscar Ebel Sepúlveda. Oriundo del sur de Chile, de Puerto Montt, e ingeniero civil industrial, Ebel se autodefine como empresario, con participación, por ejemplo, en la sociedad OnStreet, del rubro oficinas móviles, si bien su mayor ocupación es gerenciar la firma Seguridad EBV que se dedica a las instalaciones de sistemas contra incendios en edificios, de la que es el accionista mayoritario.

Pero hoy su nombre está en la palestra no por aquellas actividades, sino por la trama tras el caso Sartor, por la que el Ministerio Público (MP) indaga la posible existencia de un conjunto de delitos relacionados con negociación incompatible, administración desleal y entrega de información falsa al mercado, entre otros. La presunción del MP es que dineros de terceros inversores de Sartor sirvieron para financiar sociedades vinculadas a los controladores de la entidad o relacionados.