Diego Escobar llegó a la selección chilena después de una temporada que lo dejó en la elite del rugby mundial. El hooker de 26 años juega en Racing 92, uno de los grandes del Top 14, la primera división de rugby en Francia y la liga más competitiva del planeta. En los playoffs fue uno de los cinco extranjeros que el técnico del club eligió para el plantel limitado, distinción que vale doble en un equipo donde comparte vestuario con figuras internacionales de primer nivel.
Ahora vuelve al verde con los Cóndores para el debut de este sábado ante Rumania, a las 18 horas en el Estadio Nacional. El partido abre la World Nations Cup, nuevo torneo internacional que también contempla citas ante Hong Kong el 11 de julio y Georgia el 18 del mismo mes, dos selecciones de muy distinto perfil que pondrán a prueba el nivel del equipo nacional.
Sobre el conductor del proceso, Escobar fue directo: "Pablo Lemoine es el motor de todo esto; es el Bielsa del rugby". Pablo Lemoine, técnico uruguayo que dirige a los Cóndores, fue quien llevó a Chile a su primera clasificación mundialista. La comparación con Marcelo Bielsa, el entrenador argentino que marcó generaciones con su método de trabajo intensivo y su identidad táctica muy definida, habla del peso que tiene el DT dentro del grupo.
Escobar reconoce que Lemoine podría dejar el cargo tras el próximo Mundial, y aunque lo comprende, la posibilidad genera incertidumbre. Para el hooker, la continuidad de quienes construyeron este proceso es clave si Chile quiere seguir creciendo en el rugby internacional.
En su rol de pionero, el jugador lo asume con convicción. "Mostrar un buen papel y un profesionalismo en el entrenamiento fuera de la cancha también es algo clave", explicó. Que Chile haya clasificado al Mundial prácticamente sin infraestructura de base es, para Escobar, un argumento poderoso para abrir puertas en los clubes europeos a más rugbistas nacionales.
El estreno ante Rumania, selección del este de Europa con trayectoria en torneos mundiales, será el primer gran termómetro del año para los Cóndores. El 18 de julio, ante Georgia, llegará el partido más exigente del grupo, una prueba que dirá mucho sobre el nivel real que el rugby chileno puede sostener en este nuevo escenario.