El orgullo chileno tiene muchas formas de manifestarse, y esta semana encontró una inusual: la declaración de un viajero español que, tras recorrer 52 países en automóvil, puso a la Carretera Austral en el primer lugar de sus recuerdos más impactantes.
Fabio Belnome, conocido en redes sociales como Volata de Peluca y seguido por más de 1,7 millones de personas en Instagram, eligió a Chile como el mejor país del mundo para manejar durante una conversación en el podcast PodCars, según informó ADN Radio. El influencer fue desafiado a revelar su ranking personal y, sin dudar, colocó al país por encima de destinos como Irán, Noruega, Japón, Mongolia y Turkmenistán.
"La Carretera Austral de Chile es lo más loco que yo he visto en toda mi vida", afirmó. Y fue más lejos todavía: "Los chilenos que me decían que era espectacular no saben lo espectacular que es", una frase que condensa algo que los propios habitantes del sur del país reconocen pero pocas veces terminan de dimensionar.
La declaración tiene más peso si se considera el contexto del viaje. Belnome no es un turista convencional: recorre el continente americano desde Alaska hasta la Patagonia a bordo de un Fiat Marea comprado por apenas 900 euros, aventura que documenta en redes sociales y que lo ha convertido en uno de los creadores de contenido sobre viajes en automóvil más populares del mundo de habla hispana. Esa precariedad deliberada, ese contraste entre el vehículo desvencijado y la magnificencia de los paisajes, es parte esencial de la narrativa que construye.
La reacción en Chile no tardó en llegar. Las publicaciones sobre las declaraciones se llenaron de mensajes de orgullo, comentarios sobre la Carretera Austral y el ya clásico meme nacional "Somos el mejor país de Chile". Ese humor autodescriptivo que los chilenos usan para reírse de su propio patriotismo revela algo interesante: la validación externa importa, y mucho, en un país que a veces necesita que un extranjero le confirme lo que ya sabe sobre sí mismo.
La ruta que maravilla a Belnome conecta Puerto Montt con Villa O'Higgins a lo largo de más de 1.200 kilómetros de caminos que atraviesan fiordos, glaciares, bosques nativos y pasos lacustres. Es una carretera que en varios tramos no tiene pavimento y que exige cruzar en ferry para continuar, condiciones que para un viajero como él resultan parte del atractivo. Las próximas semanas del recorrido, que culmina en la Patagonia, prometen más registros sobre el extremo sur del continente.
