Universidad de Chile venció por 1-0 a Colo Colo en el Estadio Monumental, en el Superclásico correspondiente a la Liga de Primera División, y con ello logró su primera victoria del año. Francisco Meneghini, entrenador del equipo, celebró el resultado en la conferencia de prensa y puso el acento en el impacto anímico del triunfo para un plantel que venía con un arranque complicado.

El técnico analizó el partido desde lo táctico y lo colectivo: resaltó la labor de los tres centrales y la precisión en el mediocampo, que permitió encontrar a los delanteros con espacios. En sus palabras, "en el segundo tiempo nos ajustamos bien, no tuvieron la posibilidad de avanzar y terminaron lanzando mucho frontal". Meneghini añadió que si el equipo hubiera estado un poco más fino, habría dispuesto de más ocasiones de gol, pero defendió que la victoria fue merecida y no producto de una jugada aislada.

El triunfo también sirve para soltar tensiones internas. Meneghini recordó que la U había merecido algo más en partidos previos, como ante Deportes Limache y Palestino, y subrayó que el compromiso de los jugadores fue determinante: "entregaron todo y más". En el trasfondo está la presión por resultados: la dirigencia de Azul Azul condicionó la continuidad del cuerpo técnico a dos compromisos, el Superclásico y la fase previa de la Copa Sudamericana, un antecedente que añade significado a la victoria.

En lo físico y logístico, el entrenador advirtió sobre la exigencia del calendario. Señaló que el plantel llegará muy cansado al camarín y que tienen solo dos días antes del próximo desafío, por lo que la recuperación será clave. "Somos el único equipo chileno que entre sus partidos de torneo y copa va a tener solamente dos días de descanso", dijo, y confió en el plantel para competir el miércoles, cuando afrontarán la próxima llave internacional.

Más allá del resultado, el Superclásico funciona como termómetro del vínculo entre el club y su hinchada, y Meneghini lo interpretó como una inyección de confianza para un equipo que busca reafirmar su identidad en la cancha. Ahora la tarea inmediata es práctica: recuperar jugadores, ajustar detalles y trasladar la personalidad mostrada en el Monumental a los retos venideros.