La alcaldesa de Quilicura, Paulina Bobadilla, rechazó las acusaciones de persecución laboral y amenazas contra exempleados municipales, luego de que el Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago condenara al municipio por el despido del exdirector de la Escuela de Música Enrique Soro, según informó BioBío Chile.

El fallo determinó que el funcionario fue desvinculado por razones de afinidad política. Bobadilla, en cambio, sostiene que el despido se fundamentó en faltas graves a la probidad, argumento que el tribunal descartó al dictar una condena que obliga al municipio a pagar más de $66 millones al exdirector.

La municipalidad anunció que apelará la resolución, confiando en que una instancia superior revierta la sentencia, aunque el proceso podría extenderse varios meses antes de una decisión definitiva.

La Escuela de Música Enrique Soro lleva el nombre del compositor chileno homónimo, figura de la música académica nacional de la primera mitad del siglo XX. Que ese espacio sea el centro de una pugna judicial sobre lealtades políticas revela cuánto pueden tensarse las instituciones culturales locales cuando cambian las administraciones.

Si la apelación no prospera, el municipio deberá desembolsar la suma dictada por el tribunal. El caso queda ahora en manos de la segunda instancia, que deberá resolver si el despido en la escuela municipal de música tuvo o no motivación política.