La guerra ha reducido la exposición pública de los devotos del movimiento internacional hinduista Hare Krishna en Ucrania, que han dejado de celebrar sus coloridos festivales en las calles pero siguen rezando por la paz y la armonía en sus templos y contribuyen a proteger y cuidar a la sociedad de la que son parte como cualquier otra comunidad o grupo religioso. "En nuestra filosofía las personas se dividen en varias categorías.

Los brahmanes, o personas que estudian y enseñan, son los más necesarios en este mundo, pero están también quienes se ocupan de producir y comerciar, quienes construyen cosas con sus propias manos y los administradores y guerreros, personas que cuidan y protegen a la comunidad", dice a la agencia de noticias EFE uno de los monjes que viven en el templo de Hare Krishna en Kiev. "Esta inclinación viene de la infancia.

Cada devoto tiene un tipo de espíritu", agrega Vallabha, el nombre espiritual de este monje nacido en Lituania. Vallabha hace esta breve explicación sobre la forma en que ven el mundo los seguidores de esta rama del hinduismo que empezó a extenderse en Occidente en la década de 1960, al ser preguntado por el cartel con fotografías de devotos caídos en combate que puede verse en la planta baja del templo, un imponente edificio de seis pisos.

Los líderes del culto enfatizan que una mayor percepción espiritual entre los individuos conduciría a menos confrontaciones, ya que la auto-realización fomenta la tranquilidad y la independencia material. (FOTO: EFE) Aunque el movimiento no anima a sus seguidores a alistarse, decenas de Hare Krishna se han unido a las filas del Ejército ucraniano desde que hace más de cuatro años comenzara la invasión rusa, una decisión personal que tiene cabida en la filosofía de este grupo religioso.

"La mayoría fue al Ejército de forma voluntaria, sobre todo al principio de la guerra", explica Vallabha, que conoce personalmente a algunos de los Hare Krishna muertos en el frente. "Alrededor de cincuenta de nuestros devotos han muerto en la guerra.