El precio internacional del petróleo cayó casi a sus niveles previos al conflicto en Medio Oriente. El barril Brent, que es la referencia que Chile usa para calcular sus importaciones de crudo, oscila entre los 70 y 75 dólares, muy cerca de los 71 dólares que marcaba antes del estallido de las hostilidades.
La baja responde principalmente a los acuerdos alcanzados entre Estados Unidos e Irán, que permitieron la apertura parcial del estrecho de Ormuz, la vía marítima por donde transita una parte significativa de la producción petrolera mundial.
Sin embargo, esa caída internacional no llegará de inmediato a las estaciones de servicio chilenas. El litro de bencina de 93 octanos se proyecta en torno a $1.300 pesos, cifra que sigue lejos de los $1.100 promedio que pagaban los conductores de la zona central antes del conflicto. La brecha de $200 por litro se siente con fuerza en quienes cargan el estanque a diario o dependen del vehículo para trabajar.
Desde la oposición, el llamado es a que el Gobierno acelere el traspaso de la baja a los consumidores. Jorge Díaz, diputado de la Democracia Cristiana (DC) e integrante de la comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputados, pidió que el Ejecutivo restablezca mediante decreto las condiciones anteriores del MEPCO, el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles, que regula los ajustes semanales en las bombas.
El MEPCO fue diseñado para amortiguar los vaivenes del mercado internacional, subiendo o bajando los impuestos a los combustibles según el precio del crudo. En su versión anterior al conflicto, su funcionamiento permitía que las bajas internacionales se trasladaran con mayor celeridad a los precios locales. El Gobierno no ha respondido públicamente a la propuesta de Díaz.
Según los expertos consultados por este medio, incluso con el petróleo estabilizado en los mercados globales, el proceso de ajuste en las estaciones de servicio demora entre dos y cuatro semanas en reflejarse en el precio final al consumidor.
