A propósito de la Ley de Datos Personales -que entra en vigencia este año-, el director de Ingeniería en Ciberseguridad de la U. Andrés Bello, Edgardo Fuentes, advierte que la experiencia cotidiana nos lleva a creer que eliminar equivale a borrar definitivamente, pero que, en realidad, en los sistemas de almacenamiento en internet esta acción es apenas el primer eslabón de una cadena mucho más larga.
En un mundo donde internet se ha transformado en la bóveda principal de datos personales, académicos e institucionales, la pregunta que puede surgir entre los usuarios es: cuando borramos información en internet, ¿realmente desaparece o solo dejamos de verla? Para el director de Ingeniería en Ciberseguridad de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Edgardo Fuentes, esta inquietud no es trivial, ya que cada vez que aceptamos un servicio digital, subimos un archivo o presionamos el botón “eliminar”, asumimos casi por inercia que tenemos el control sobre nuestra información.
“Sin embargo, esa confianza, merece ser puesta en duda”, advierte. La experiencia cotidiana nos lleva a creer que eliminar equivale a borrar definitivamente.
Aparece la papelera, vaciamos su contenido y cerramos el tema. No obstante, según explica el experto, en los sistemas de almacenamiento en internet esta acción es apenas el primer eslabón de una cadena mucho más larga.
“En realidad, lo que ocurre inicialmente es una eliminación lógica: el archivo deja de estar accesible para el usuario, pero los datos pueden seguir existiendo en servidores distribuidos, en mecanismos de redundancia y en copias de seguridad diseñadas, paradójicamente, para protegernos de pérdidas accidentales”, sostiene. “El internet se nos presenta como un espacio intangible, casi etéreo, pero está sostenido por una infraestructura física muy concreta: centros de datos, discos duros y servidores que replican la información en distintas ubicaciones para garantizar continuidad del servicio.