La megarreforma económica del gobierno del Presidente José Antonio Kast se aprobó el miércoles en el Congreso pese al rechazo de los partidos de centroizquierda e izquierda. La excepción fue Pedro Araya, senador del PPD (Partido por la Democracia), quien se abstuvo. Fue el único de su sector en votar diferente.

La semana había comenzado con tensión. El lunes, Araya tuvo una encendida conversación telefónica con Raúl Soto, presidente del PPD y diputado, a raíz de una entrevista que el senador concedió a La Tercera Domingo. Allí llamó a su sector a no ser el vagón de cola del Frente Amplio y el Partido Comunista (PC) en el debate de la reforma. También se mostró dispuesto a aprobar el proyecto, a contrapelo de toda la oposición. "Raúl, el problema es que estoy diciendo verdades incómodas", le respondió al timonel de su partido.

Soto recibió críticas de otras colectividades por las declaraciones del senador. En la reunión habitual de los lunes, donde los presidentes de partidos opositores se juntan, debió escuchar los reclamos de sus pares. Paulina Vodanovic, del PS (Partido Socialista); Constanza Martínez, del Frente Amplio (FA), y Lautaro Carmona, del Partido Comunista, dejaron en el acta la alerta por el descuelgue de Araya. El fondo del reclamo: sin mayorías en ninguna de las dos cámaras del Congreso, la oposición necesita actuar coordinada.

El caso del senador se suma a una racha de contratiempos para el bloque. No pudieron presentar una contrapropuesta conjunta a la megarreforma, trabados por diferencias con el PC. Y sufrieron la derrota de la primera acusación constitucional presentada en la Cámara de Diputadas y Diputados contra un exministro del gobierno de Gabriel Boric.

El miércoles, justo antes de votar, Araya llamó a Soto para informarle su decisión. El presidente del PPD le agradeció el gesto. Fue una de las múltiples conversaciones que mantuvieron esa semana. Al final, la oposición vio aprobado un proyecto que no pudo frenar ni contraproponer de forma unida.