La fiesta de despedida de Griezmann es un infierno para el Girona El francés recibe un sentido homenaje en el Metropolitano y la derrota obliga al conjunto de Míchel a ganar al Elche en la última jornada para salvarse La fiesta de despedida de Antoine Griezmann como jugador del Atlético en el Metropolitano fue una bajada al infierno para el Girona. El solitario gol de Lookman le hunde en los puestos de descenso.

La semana que viene está obligado a ganar al Elche en Montilivi para salvarse. Un equipo tan bonito de ver como desesperante ante el gol una vez más.

Una de las lacras que le han perseguido durante el curso y que pueden costarle la categoría. Míchel se desesperó ante las claras ocasiones que desaprovecharon Bryan Gil, Tsygankov, el filigranero Ouhani o Stuani.

De alguna manera, fue Griezmann el que empezó a ejecutar al apurado conjunto gerundense. El francés resumió en varias acciones el futbolista que ha sido.

Toques para aclarar el juego en la mediapunta o para armarlo en el centro del campo, carreras para presionar y movimientos afilados y traicioneros al espacio libre. En una de ellas estuvo ratonero para ganarle la espalda a Álex Moreno en el segundo palo, controlar y asistir a Lookman.