La neuropsiquiatra infantojuvenil Amanda Céspedes advirtió en Cooperativa que, debido al "uso intensivo e intrusivo" de redes sociales y dispositivos digitales desde temprana edad, la generación actual de niñas y niños crecerá con un "cerebro muy raro". "El cerebro en desarrollo responde a dos vías: una es la genética, y la otra es la impronta ambiental (...) Y en este momento, vemos que el ambiente no acompaña para nada", apuntó la experta en Lo que Queda del Día, precisando que los datos recabados hasta ahora dan cuenta de que "se están atrofiando o silenciando genes que son fundamentales para que el desarrollo del niño se exprese plenamente".

"Eso significa que estamos matando -por así decir- un potencial que tiene que ver, por ejemplo, con la creatividad, la imaginación, las habilidades de comunicación y el lenguaje", pero también "se está perdiendo la capacidad del niño de apreciar la belleza, de tener contacto con la naturaleza y, por supuesto, el movimiento, que es fundamental para el desarrollo cerebral". Sobre el último punto, la presidenta de la Fundación Educacional Amanda profundizó: "El cerebro en desarrollo requiere movimiento porque, a través de él, se forman nuevas neuronas", especialmente en el hipocampo, "que es el protagonista de los procesos de aprendizaje y de memoria.

Por lo tanto, esa formación de neuronas es crucial para que los niños puedan aprender, pero requieren un impulso para formarse, que es el movimiento". En concreto, "el niño menor de 10 años debe moverse, ojalá, alrededor del 70% del tiempo en que está despierto para formar muchísimas neuronas nuevas que se unan y formen redes, que son la base de toda la transformación cultural, social, emocional y cognitiva del niño", de manera que el sedentarismo asociado con el uso ininterrumpido de aparatos electrónicos "es peligrosísimo".

Amanda Céspedes exponiendo en La Moneda esta semana, con motivo del Plan Nacional de Entornos Digitales Seguros. (Foto: Presidencia) Por lo demás, Céspedes consideró especialmente alarmante la evidencia de que "niños desde antes de los ocho meses de edad están utilizando dispositivos digitales, como celulares y tablets.

Eso significa que, cuando ese niño tenga cuatro o cinco años, ya lleva muchísimo tiempo interactuando con un dispositivo altamente peligroso para el desarrollo cerebral". Con todo, la profesional estima que "vamos a tener una generación de niños con un cerebro muy raro: sin empatía, sin la capacidad mínima de imaginar, de crear, de inventar, de disfrutar con pocos elementos, de mirar al entorno, de entender a la gente.