● En el marco de los 50 años de SENCE, el desafío es transformar la gestión de la franquicia tributaria hacia una estrategia de formación efectiva dentro de las empresas. Para el OTIC CChC, la clave radica en mejorar la pertinencia y calidad de los cursos, integrando analítica avanzada y datos, para cerrar las brechas de competencias que impactan la productividad.
Cumplir medio siglo de institucionalidad, como hizo SENCE, no es algo que ocurra a menudo, y ese hito permite, a la vez, reflexionar sobre la evolución del mercado laboral en Chile. En la actualidad, las industrias enfrentan transformaciones productivas y brechas de habilidades crecientes que exigen que la capacitación deje de ser vista únicamente como un proceso administrativo más.
Para que la formación tenga un impacto real en los resultados de una compañía, es imperativo entender con precisión qué habilidades desarrollar y hacia dónde enfocar los esfuerzos de inversión en talento. Y ahí, la labor tanto de SENCE como del OTIC de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) es trascendental.
“En el OTIC CChC creemos que nuestro rol es asesorar a nuestros clientes en sus estrategias de formación, haciéndolas más pertinentes y velando por capacitaciones de calidad que aseguren impacto. Hemos venido invirtiendo con fuerza en el último año, para entregar un servicio de vanguardia, que usa analítica de datos para diagnosticar, planificar y evaluar las acciones de capacitación, a fin de asegurar un uso eficiente de los recursos del 1% de capacitación vía franquicia tributaria de SENCE”.
La clave de esta eficiencia radica, por ejemplo, en el uso de herramientas como DATA 360, que permite que más de 1.600 clientes puedan revisar sus datos de capacitación para saber cómo actuar de mejor manera. O del DataHub, el último lanzamiento del OTIC CChC, que integra distinta información externa e interna, para ofrecer al ecosistema tendencias, diagnósticos y conclusiones sobre lo que se hace en las diferentes industrias en materia de desarrollo de talentos.