Hace ya cinco años, el mundo del arte y la tecnologÃa se quedó con la boca abierta cuando Vignesh Sundaresan, un inversionista indio que vive en Singapur, decidió pagar la increÃble cifra de 69,3 millones de dólares por una obra digital. Se trataba de un NFT del artista estadounidense Beeple, titulado Everydays: The First 5000 Days y en aquel momento, parecÃa que los activos digitales iban a cambiar las reglas del dinero para siempre.
Pero como ha pasado con varios otros de estos artÃculos digitaltes, el tiempo ha pasado y el panorama hoy es muy distinto, porque el valor de esos archivos ha caÃdo de forma estrepitosa, y lo que antes valÃa una fortuna hoy se cotiza por apenas una fracción de ese precio. A pesar de esto, Sundaresan no se arrepiente y sigue convencido de que el arte digital tiene un futuro brillante, tanto que ha decidido abrir un nuevo espacio en Singapur para seguir explorando este camino.Más noticias de NFT El fin de una disputa por el reconocimiento Por si no sabÃas nada de esta transacción histórica, te debemos contar que detrás de esos casi 70 millones de dólares no solo hubo dinero, sino también una fuerte pelea por quién se llevaba el crédito, ya que durante mucho tiempo, Sundaresan trabajó codo con codo con Anand Venkateswaran, conocido en internet como Twobadour.
Juntos impulsaron la marca MetaPurse, pero en 2022 las cosas se pusieron feas y decidieron separar sus caminos. La tensión escaló tanto que terminaron en los tribunales, con Sundaresan acusando a su antiguo compañero de usar el éxito de la compra de Beeple para promocionar sus propios negocios de forma engañosa.
Afortunadamente para los involucrados, este conflicto legal llegó a su fin en enero de este año y, tras alcanzar un acuerdo, Venkateswaran admitió públicamente lo que muchos sospechaban, comentando que Sundaresan fue quien puso todo el dinero y quien tomó todas las decisiones importantes en aquella histórica subasta de Christieâs. El antiguo socio aclaró que él solo era un contratista encargado del marketing y que nunca tuvo poder real ni propiedad sobre la obra y con este papel firmado, el inversionista indio ha limpiado su nombre y ha quedado como el único dueño legÃtimo de ese trozo de historia digital.
Por su parte, Beeple, el creador de la obra que inició todo esto, sigue trabajando en sus piezas digitales, aunque ahora con ideas algo más extrañas, como perros robóticos. Entre el desplome del mercado y nuevos horizontes En diferentes reportes de medios especializados, analistas comentan que no se puede tapar el sol con un dedo, recordando que el mercado de los NFT está pasando por su peor momento y si miramos los datos, la caÃda es impresionante.