Coetáneo de figuras como Albert Camus, Roland Barthes, Michel Foucault y Jacques Derrida, Edgar Morin era el último gran baluarte de la filosofía francesa de los siglos XX y XXI. Fallecido a los 104 años el viernes 29 de mayo, aunque el anuncio se hizo este sábado, estuvo activo hasta sus últimos días y pasará a la posteridad por ser el creador de la teoría del pensamiento complejo.

"Dudo de la humanidad creyendo profundamente en ella", dijo el gran sabio francés en una de sus últimas entrevistas concedidas a Le Monde hace menos de dos meses. La paradoja de Morin puede considerarse un resumen de la riqueza de su vida y obra.

Autor de numerosas obras, figura en Latinoamérica y docente en Chile Resistente contra el nazismo durante la ocupación alemana de la II Guerra Mundial, comunista convencido en los años 40 del siglo pasado, expulsado una década después del partido de la hoz y el martillo por sus críticas a Stalin, el intelectual se vio siempre como un electrón libre. Su magna obra marcó a generaciones de estudiantes del mundo entero y era especialmente venerado en las universidades latinoamericanas, desde México, pasando por Brasil y Argentina.

De hecho, impartió clases en Santiago de Chile en los 60 y también en San Diego (California, EE. UU.).

"El Método" (La Méthode, seis volúmenes, 1977-2004) sobresale como un proyecto monumental que tardó casi 30 años en escribir, en el que sienta las bases del pensamiento complejo conectando la física, la biología, la cibernética y la sociología. Otras de las obras destacadas de Morin fueron "La Rumeur d'Orléans" (1969), una exploración sociológica sobre lo pernicioso del rumor; "Le Paradigme perdu: la nature humaine" (1973), donde vincula biología y antropología; y "Vidal et les siens" (1989), donde explora los orígenes de su familia judía de origen griego.