Cody Gakpo no pudo evitar las lágrimas. El delantero del Liverpool anotó para los Países Bajos ante Marruecos en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 y se quebró al celebrar: brazos abiertos, vista al cielo y el llanto que llevaba días acumulado. Sus compañeros lo rodearon de inmediato, en uno de los momentos más humanos que ha dado este torneo.
La historia detrás de esa imagen la conocía el plantel neerlandés completo. Días antes del partido, Gakpo había revelado públicamente que él y su pareja perdieron a su hijo durante el embarazo. La noticia sacudió al grupo cuando el torneo ya estaba en su fase de eliminación directa. Ante ese dolor, el delantero tomó una decisión: seguir jugando. Decidió que la mejor forma de honrar la memoria de su pequeño era estar en la cancha.
El gol fue exactamente lo que necesitaba. No fue la celebración eufórica de un goleador, sino el desahogo de un padre que encontró en el fútbol una forma de canalizar lo que cargaba. El deporte permite esos cruces con la vida real donde ningún análisis táctico importa y lo único que queda es la humanidad del jugador.
Los Países Bajos tienen en Gakpo su referente ofensivo en el Mundial 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá. El delantero neerlandés venía siendo clave en la fase de grupos y ante Marruecos lo confirmó una vez más. Con ese tanto anotado el 29 de junio, sumó otro gol en un torneo que lleva jugando con una carga emocional que pocos de sus rivales pueden imaginar.

