La peor ola de calor de la que se tiene registro en Europa ha matado a más de 1.300 personas desde el 21 de junio, según informó la Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo detalló que entre los fallecidos hay niños que murieron en autos cerrados con llave y jóvenes que se ahogaron al intentar refrescarse en zonas de baño sin vigilancia.

Francia concentra gran parte del impacto. La agencia nacional de salud francesa registró cerca de 1.000 muertes por encima de lo esperado desde el 24 de junio, la mayoría entre personas mayores de 65 años. Al menos 74 personas murieron ahogadas en ese país desde el 18 de junio. En Polonia, el domingo se reportaron 17 ahogamientos en un solo día.

El fenómeno responde a un bloqueo omega: un patrón meteorológico que toma su nombre de la letra griega por la figura que dibuja en la atmósfera. Aire cálido y seco proveniente del norte de África queda atrapado sobre una región, bloqueado por sistemas de baja presión a ambos lados que impiden su desplazamiento. El resultado son temperaturas que superan hasta en 18 °C el promedio estacional.

Ahora el calor avanza hacia el este del continente. Los Balcanes y Ucrania concentran la presión de la siguiente fase de la ola. La red eléctrica ucraniana opera con daños provocados por ataques rusos, lo que limita la capacidad del país para responder a una emergencia sanitaria de esta magnitud.

Esta no es la primera ola del verano europeo. La anterior comenzó el 24 de mayo con temperaturas entre 10 y 15 °C por encima de lo habitual y también dejó víctimas. La secuencia de dos olas en menos de dos meses no tiene precedentes recientes en el registro climático europeo.

El lunes, según un análisis de la Agencia France-Presse (AFP), al menos 130 millones de personas en Europa central y oriental soportaron temperaturas superiores a los 35 °C, una cifra menor a los más de 190 millones que lo vivieron el día anterior. La exposición es agravada por una realidad estructural: solo el 20% de los hogares europeos tiene aire acondicionado, y gran parte de sus viviendas fue construida para retener el calor en invierno, no para disipar el calor en verano.