El caso sacó a la luz la transformación financiera de la organización criminal de origen venezolano, que ya habÃa desplegado a finales del 2023 estrategias similares en Perú, perfeccionando su esquema de lavado de dinero antes de seguir expandiéndose. En la madrugada del 2 de junio, la PolicÃa de Investigaciones (PDI) de Chile detuvo a José Carlos Pérez Asencio, ejecutivo del Banco Santander, acusado de colaborar con el Tren de Aragua para lavar fondos ilÃcitos.

Según la investigación, Pérez habrÃa facilitado el movimiento de dinero a través de cuentas bancarias abiertas en diversas instituciones, incluyendo Scotiabank y Falabella. De acuerdo con varios medios chilenos, esta es la primera vez que un empleado bancario resulta detenido por su presunto vÃnculo con el crimen organizado en el paÃs.

Las autoridades estiman que la red desmantelada movió más de 75 mil millones de pesos chilenos (alrededor de US$84,5 millones) en ese periodo. Un engranaje criminal El caso chileno marca un punto de inflexión, pero no es el origen de los sofisticados esquemas financieros de la banda.

Ya desde finales de 2023, la PolicÃa Nacional del Perú (PNP) habÃa advertido un avance notable en las estrategias de lavado de activos vinculadas al Tren de Aragua, según conoció BioBioChile. Asà lo demostró la desarticulación de la facción conocida como la DinastÃa Alayón en Lima, dedicada a la explotación sexual, extorsión y otros delitos. Las autoridades del orden reportaron que la organización blanqueaba sumas millonarias a través de empresas fantasma y âcuevasâ financieras, enviando principalmente âpor ese entoncesâ el dinero a Venezuela y utilizando testaferros para no dejar rastro en los circuitos formales.

Documentos judiciales a los que accedió BioBioChile revelan que solo esta célula podÃa mover casi tres millones de soles anualmente, en su mayorÃa provenientes de la explotación sexual. El expediente indica que la banda obtenÃa ganancias semanales tanto âpor ingreso de plazaâ como âpor uso de plazaâ, generando una estructura de recaudación puntual y eficiente, lo que facilitaba el blanqueo de activos a gran escala.