La Brigada Investigadora de Delitos Sexuales de la PDI (Policía de Investigaciones) coordinó el operativo con la Fiscalía Metropolitana Centro Norte y lo ejecutó mediante una orden de entrada y registro. Según los antecedentes reunidos por la policía civil, el imputado utilizaba material íntimo obtenido sin consentimiento para coaccionar a la víctima y forzar agresiones físicas y sexuales.
El mecanismo de presión incluía una táctica de manipulación poco común: el hombre obligó a la víctima a grabar un video en que ella misma afirmaba haber cometido delitos. El objetivo era construir una amenaza de denuncia recíproca que le impidiera acudir a la policía.
La captura se apoyó en análisis criminal y levantamiento de evidencia técnica en el lugar de los hechos. "El trabajo científico técnico de la PDI permitió identificar la dinámica y posicionar al imputado en el sitio del suceso", explicó el subinspector Matías Tapia, de la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales Metropolitana. Las pruebas biológicas y el rastro digital resultaron determinantes para la formalización.
El caso no sería un hecho aislado. La institución informó que el detenido mantiene otras investigaciones vigentes por delitos sexuales y extorsión, con un patrón que se repite: contacto por aplicaciones de citas, amenazas con material privado y actos de violencia.
Tras ser puesto a disposición de la justicia, el imputado fue formalizado por el delito de violación y quedó con prisión preventiva. La PDI y la Fiscalía Metropolitana Centro Norte mantienen abiertas las diligencias para determinar si hay más víctimas bajo el mismo método en la Región Metropolitana.