La parlamentaria por Tarapacá presentó una iniciativa que busca eximir a las celebraciones religiosas masivas de la obligación de contratar seguros o constituir cauciones financieras. La medida apunta a resguardar tradiciones como La Tirana y San Lorenzo, evitando que organizaciones sin fines de lucro enfrenten cargas económicas que podrían poner en riesgo su realización.
La diputada independiente-UDI por la Región de Tarapacá, Ximena Naranjo, ingresó un proyecto de ley destinado a corregir un efecto no previsto de la Ley N°21.659 sobre Seguridad Privada, con el objetivo de excluir a las festividades religiosas masivas de la obligación de contratar seguros de responsabilidad civil o establecer una garantía para su realización. La iniciativa surge ante la preocupación manifestada por organizaciones religiosas, bailes religiosos y comunidades de fe de distintas zonas del país, particularmente del norte grande, frente a las exigencias que la nueva normativa impone a quienes organizan eventos considerados masivos.
Actualmente, la legislación establece que toda actividad que reúna a más de 3.000 personas -o que requiera medidas especiales de seguridad- debe contar con mecanismos financieros destinados a responder por eventuales daños a asistentes, terceros o bienes públicos y privados. Sin embargo, la norma no distingue entre eventos con fines comerciales y manifestaciones religiosas organizadas por entidades sin fines de lucro.
«Las festividades religiosas forman parte de nuestra identidad cultural, espiritual y patrimonial. No pueden ser tratadas de la misma manera que un espectáculo privado o una actividad comercial.
Muchas de estas celebraciones son organizadas gracias al esfuerzo de voluntarios, fieles y comunidades completas que no cuentan con los recursos para asumir costos de esta magnitud», señaló la diputada Naranjo. La parlamentaria advirtió que la aplicación estricta de esta obligación podría generar serias dificultades para la continuidad de celebraciones tradicionales, entre ellas la Fiesta de La Tirana y la festividad de San Lorenzo de Tarapacá, que cada año congregan a cientos de miles de peregrinos provenientes de todo el país.